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  • Aequitas, gestión al estilo de los ‘endowment’

    No es un recién llegado porque comenzó en 2005 a gestionar carteras de los fondos de la Universidad de Navarra y más tarde de otras fundaciones. Mandatos que superan ya los 100 millones de euros. Su filosofía es tipo endowment, es decir, sigue la estela de las grandes fundaciones norteamericanas, que canalizan las donaciones de exalumnos y empresarios.

    “Se gestionan con prudencia para mantener las necesidades actuales, cubrir gastos y proteger el capital a largo plazo”, señala María Vázquez, socia fundadora. En ocho años estas carteras rinden el 7,6% anual. “Invertimos buscando valor, entramos que en compañías que tengan un dividendo alto y creemos en la diversificación. Somos superglobales en activos, países y divisas”, añade.

    El dinero se administra con dos objetivos claros: generar rentabilidades anuales para la financiación de proyectos (educación, becas, investigación y obras sociales) y consolidar el patrimonio a largo plazo para asegurar su éxito futuro, comenta Vázquez.

    Los endowments son un modelo de éxito de más de 150 años de historia. Todos los campus importantes en EE UU, Canadá y el Reino Unido tienen estos vehículos de inversión.Más de 800 en Norteamérica, 250 en Canadá y 100 en Gran Bretaña. La Universidad de Harvard y Yale tienen los mayores, con más de 31.000 y 19.000 millones de dólares, respectivamente. Son inversores institucionales reconocidos por su éxito en la obtención de rentabilidad como y por su particular modelo de gestión. Financian una tercera parte del presupuesto anual de sus respectivas universidades.

    La Fundación Bill&Melinda Gates cuenta con un endowment que supera los 36.000 millones de dólares. La Fundación Wellcome Trust en el Reino Unido, que nació para administrar la fortuna del magnate farmacéutico Sir Henry Wellcome, dispone de un vehículo de más de 22.000 millones de dólares, cuyos intereses financian la investigación en biomedicina.

    FILOSOFÍA
    En España además del campus de Navarra, escuelas como IESE, IE Business School o Esade se han sumando a la filosofía endowment como fuente de financiación para poder ofrecer becas en sus programas de posgrado y programas de prácticas en empresas.
    Siguen una política de estilo valor, que coloca el 80% de la cartera en activos de alta rentabilidad. Aplica una “filosofía contraria”, aprovechando la sobrevaloración de activos para vender y la infravaloración para comprar.

    En otras ocasiones concentran posiciones o buscan rendimiento en los mercados ineficientes o suscriben fondos índices de las plazas más eficientes. Mantienen la asignación de activos dentro de los objetivos a largo plazo, evitando el exceso de rotación en cartera. Huyen de la gestión a través de grandes gestoras y buscan valor en las boutiques.

    El inversor particular puede optar a esta filosofía a través de Aequitas. Actualmente el 58% de su cartera está en activos de renta fija, un 3% en monetarios y el 14,5% en inversión alternativa (inmobiliario y madera). En Bolsa un 24% confían en una revalorización mayor del mercado de valores estadounidense y nipón que en el europeo. Sus principales posiciones son fondos cotizados de bonos de EE UU y bonos corporativos de Caixa Catalunya, FCC y Galp.

    Es una vehículo de inversión luxemburgués que cuenta con 29 millones de euros de patrimonio. Exige una participación mínima de 10 euros y tiene una penalización del 0,5% a favor del fondo, si se reembolsa antes de un año.

    Su horizonte de ganancias es el rendimiento del fondo de Harvard. Allí diez millones de dólares de 1980 se han convertido en 2014 en 556 millones, mientras que si se hubieran colocado en el índice Standard & Poor’s 500 rendirían solo 405 millones o y 133 millones si se hubiera optado por los bonos del Tesoro americanos a diez años.

    Inversión ética

    Dentro de la filosofía endowment, Aequitas además aplica criterios de responsabilidad social. Respeta los principios éticos, sociales y morales propios de la doctrina social cristiana. Por tanto, el patrimonio no se coloca en compañías armamentísticas ni en las que trabajen en manipulación genética o que no sean respetuosas con el medio ambiente.